José Martí
No tenía pensado tratar este tema pero leyendo los comentarios de los últimos días me sentí obligado tratarlo. Como tantas otras veces se repitió en muchos comentarios, e incluso algunos artículos, lo de la obligatoriedad de los cubanos a marchar y otras muchas manipulaciones. Ya estaban convencidos de la marcha que iban a ver y solo les quedaba el recurso de manipular sus resultados. Todas estas mentiras me obligan a brindarles esta crónica.
Comienzo diciéndoles que tanto mi esposa como yo, y otro grupo de 30 en total, profesores y trabajadores de mi Universidad, fuimos seleccionados, por la condición de haber sido Alfabetizadores en la Campaña de Alfabetización del año 1961, a presenciar el desfile desde la Explanada, frente a la Tribuna, junto con un grupo de combatientes de Girón y de otras gestas de la Revolución. Este privilegio nos brindó la oportunidad de ser testigos de esta memorable marcha.
El acto comenzó con el toque a silencio en honor a los mártires de esta gesta, el himno nacional y 21 salvas de artillería que comenzaba a preparar el ambiente que trataré de trasladarles.
Inmediatamente hizo uso de la palabra la presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) que habló a nombre de la juventud a la que estaba dedicada la marcha.
Después de estas palabras comenzó el desfile que encabezó un bloque de combatientes a caballo, representando a nuestros mabises, lo que reafirma que nuestra Revolución comenzó el 10 de octubre de 1968 y aún hoy sigue vigente.
A continuación se escucharon las notas de la Lupe, bella canción compuesta por el Comandante Juan Almeida, que ya no nos acompaña físicamente y que lo sentimos mas presente que nunca a bordo del Granma, el cual vino acompañado de 3000 pioneros de primaria que venían batiendo sus pañoletas azules creando el mar en que navegó ese yate para traernos la libertad tantos años deseada. Esos pioneros, de los que tanto se habló y manipuló en los comentarios, venían llamando a Fidel, que tampoco nos podía acompañar físicamente y a Raúl que si los saludaba. La alegría que esos niños reflejaban contrasta mucho con lo expresado por nuestros enemigos.
Escuchar las notas de la Lupe sabiendo que ya Almeida no nos acompaña y Fidel, que aunque nos veía por televisión, tampoco estaba físicamente, pero lo veíamos en la proa del Granma, siguió incrementando la emoción de todos los que llevamos mas de 50 años acompañando estas luchas.
De inmediato llegaron otros 3000 pioneros, estos de secundaria, acompañando el tanque T-34 y el cañón autopropulsado SAU-100 en los que nuestro Comandante en Jefe le disparara al vapor Houston desde las arenas de Playa Girón. Estos pioneros batían pañoletas rojas que nos rememoraban que a Girón fuimos a defender el socialismo que se había declarado el día 16 de abril del 1961 en el entierro de las víctimas del cobarde bombardeo a nuestras bases aéreas como preludio a la invasión. Reflejaban que en esas manos el futuro del socialismo está asegurado. Ellos marcharon acompañados por las notas de la canción emblemática de Sara González y en su voz “La Victoria”. Canción esta que nos ha acompañado durante estos 50 años y que cada vez que la oímos nos emociona.
Bajo las mismas notas de esta canción desfiló una representación de combatientes de Girón y jóvenes representando a estos, lo cual subió el termómetro de la emoción entre los combatientes que nos acompañaban.
Después de esta representación se escucharon las notas de nuestro himno de la alfabetización que le abría el camino a una representación de participantes en esa gesta acompañados de 600 jóvenes con los uniformes, los faroles que utilizamos en la Campaña y los lápices con que desfilamos el 22 de diciembre de 1961 cuando Fidel declaró a Cuba Primer Territorio Libre de Analfabetismo de América. Este momento elevó tanto la emoción de los que me acompañaban que a mas de uno nos brotaron lágrimas a los ojos lo que tuvo su clímax cuando se detuvo el himno y los 600 alfabetizadores se viraron para la tribuna y repitieron el grito de aquel día de “Fidel, Fidel, dinos que otra cosa tenemos que hacer” a lo que Fidel respondió en aquel entonces “Estudiar” para tener hoy el millón de profesionales y el nivel educacional que representa ante todo el mundo la Cuba Revolucionaria.
Este momento de emoción acumulado hizo que mi esposa rompiera en un llanto que no pudo aguantar cuando vinieron, después de los alfabetizadotes, 600 miembros de la Colmenita, movimiento este que viene creciendo hace muchos años bajo la dirección de Carlos Alberto Cremata (Tin), hijo de uno de los mártires fallecidos en el horrendo crimen de la voladura del avión de Cubana en Barbados en el 1976. Crimen este en que uno de sus autores intelectuales fue absuelto hace unos días en un Tribunal de El Paso, Texas, acusado no de terrorismo sino de mentir a las autoridades de inmigración y por tanto aún sigue libre. Tin, que no cesa de denunciar este crimen, ha vengado con amor la muerte de su padre, creando un movimiento reconocido en el mundo como embajador de la Buena Voluntad de la UNESCO y que no podía dejar de estar presente en nuestra marcha.
Después de la Colmenita, y de toda la emoción contenida en este bloque histórico, comenzó el desfile militar donde tuvimos las distintas escuelas militares representadas en bloques de infantería, técnicas de los distintos tipos de armas, tanques, artillería terrestre, artillería antiaérea, cohetes y el pase por nuestros cielos de helicópteros artillados MI-16 y una escuadrilla de Mig-21 y Mig-23. Como algo novedoso todas estas armas venían montadas en transportes para brindarles más movilidad y con neumáticos para no echar a perder las calles de la ciudad.
De inmediato comenzó el desfile del pueblo. Ese pueblo del que tanto han esperado nuestros enemigos que se rebele contra la Revolución y que en cientos de miles, en un desfile ininterrumpido por la ancha avenida de Paseo y durante más de 1 hora y media, mostrara su apoyo a la Revolución.
Se repiten hasta la saciedad las mentiras que dicen de las presiones que se hacen al pueblo para que participen en la marcha y yo no me voy a detener mucho en esto ya que los lectores inteligentes que nos leen podrán ver las imágenes de un pueblo alegre desfilando a favor a su Revolución y seguro entenderán que esta alegría no se logra con represión. Un problema siempre tiene estos desfiles y es que por mucho que se trata que el desfile cubra todo el ancho de la calle Paseo siempre la derecha del desfile se estanca y hay que estarle pidiendo que avance ya que todo el mundo quiere saludar a nuestros líderes. Una clara demostración de los “cubanos reprimidos” que son “obligados” a asistir a la marcha.
Después de 2 horas y media de marcha, mucho menos que las 66 horas de la victoria de Girón, volvimos a derrotar a nuestros enemigos que no acaban de aprender que la Revolución es de la gran mayoría de los cubanos de adentro y de afuera y que con sus mentiras no podrán engañar al mundo.
Nos vemos el próximo 1ero de mayo donde les daremos otro mazazo a nuestros enemigos.
Vuelvo a decir que en Cuba tenemos muchas cosas que mejorar y en estos momentos estamos enfrascados en arreglar muchas de ellas. Pero eso no puede negar todos los logros que tenemos y que se aplican a toda la sociedad. La manipulación de la realidad cubana es una de las armas principales de nuestros enemigos. Expongamos la verdad.
“Solo la verdad nos pondrá la toga viril”, expresó en su tiempo José de la Luz Caballero. En el nuestro, trataremos de ser fieles a esa verdad.


