jueves, 31 de marzo de 2011

Derecho a la vida.





“Que el fraude electoral jamás se olvide”


Imposible guardar silencio ante la barbarie. Con un sentido abrazo a Javier Sicilia por el brutal asesinato de su hijo, me sumo a los millones de seres humanos que exigimos se detenga esta absurda guerra a que nos ha sometido la insensatez de Felipe Calderón. No más sangre. No más combate al crimen con más crimen. No más zozobra en las familias y en las comunidades. No más fraudes a la voluntad ciudadana impuestos por la sinrazón y el empecinamiento en proteger privilegios criminales.

Los panistas se rasgan las vestiduras para negar a la mujer el derecho a decidir sobre sus cuerpos, protegiendo el derecho a la vida desde la concepción, pero negándolo a partir del parto. En su oscurantismo pretenden instaurar y perpetuar el Valle de Lágrimas de este mundo y remitir el anhelo a la felicidad para ser cumplido después de la muerte. Se niega el derecho a la vida cuando se condena a la pobreza y al hambre. Se niega el derecho a la vida cuando se impone la violencia como instrumento de combate a la violencia. Se niega el derecho a la vida cuando se coloca a los jóvenes en condición desesperada sin oportunidades de educación y de empleo. El que es criminal por antonomasia, que le roba a la gente la facultad de decidir sobre su destino, está inhabilitado para convocar a la paz. Ya es hora de que Calderón y los panistas se retiren a sus monasterios a nadar entre sus lágrimas para que no tengan que hacer nuevos fraudes en su otra vida.


Cuánta ignominia hace falta para que, de una vez por todas, nos decidamos a salir a la calle para exigir paz y seguridad. Parece que ya no mucha, al grado que los señores de la radio y la televisión optaron por bajarle el perfil informativo a la violencia cotidiana. Les fue funcional el amarillismo en tanto que provocó el pánico en la población; ahora que el pánico amenaza con convertirse en protesta generalizada, optan por el silencio. La manipulación informativa siempre al servicio de los poderosos.


Le quedan veinte meses de vida al régimen espurio e insiste en mantener el mismo esquema de estupidez que lo ha caracterizado. No sólo no se atiende a la demanda popular de cambio de política sino que se agudiza el empecinamiento. Más recursos para la violencia y más afectaciones al bienestar: carestía, destrucción, violación a los derechos humanos, reforma laboral hambreadora, corrupción sin límite y, en resumen, mayor sufrimiento en la población. ¡No puede ser, carajo!


Me duele reconocer que este maravilloso pueblo mexicano, que ha sido capaz de romper las cadenas de la opresión, esté hoy tan influido por la manipulación mediática. Que no hayamos sido capaces de hacer respetar la voluntad mayoritaria y que tengamos que realizar una labor titánica para vencer a la mentira de la propaganda gubernamental. Que todavía haya muchos que optan por la resignación en vez de esforzarse por la transformación; esta es la realidad y con ella tendremos que funcionar para transformarla. Me entusiasma el hecho de que la convocatoria para la regeneración del país va ganando adeptos y anotándose triunfos, aún en las peores condiciones de la traición y la claudicación de los que medran con las expectativas de la gente.


En el Estado de México se está gestando un ariete del cambio afirmativo. En la entidad más poblada del país se vislumbra un primer triunfo de la coherencia personificada en Andrés Manuel López Obrador, con la propuesta política del Nuevo Proyecto de Nación y la candidatura unificadora de Alejandro Encinas, en contienda electoral contra el escogido por el Opus Dei y contra el dilecto del Yunque, bajo las sotanas de Onésimo Cepeda, el del PRI, y de Sandoval Iñiguez, el del PAN. Los pusilánimes aliancistas, inspirados en las frustraciones de Calderón y en las delicias del erario a su disposición, se quedaron colgados de la brocha. La lucha será de la izquierda unida contra la derecha dividida. Llevamos las de ganar.


Que no quede en vacío la pena de familiares y amigos de las víctimas del crimen. Que el asesinato de Sicilia nos alimente del coraje necesario para actuar para que todos recuperemos los espacios que nos están robando impunemente. Que los jóvenes sumen su energía creadora a la tarea de garantizar su futuro en paz y bienestar. Hoy por hoy la opción está en la política digna y honesta, ejerzámosla con decisión.

sábado, 26 de marzo de 2011

¿Que busca occidente en Libia?.



Hace una semana, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1973 que autorizaba a los Estados Miembros “interesados” a “utilizar todas las medidas necesarias, [...] excluyendo el uso de una fuerza de ocupación extranjera de cualquier clase en cualquier parte del territorio libio” para “para proteger a los civiles”.

Esta resolución en la práctica a supuesto el inicio de una serie de operaciones aéreas llevadas a cabo por la OTAN con el apoyo testimonial del algunos países de la Liga Árabe, concretamente 4 aviones cataríes y 12 aeronaves enviadas por EAU según se ha sabido hoy mismo.

Se trata de una operación de envergadura, que ha supuesto el despliegue de un importante número de aviones y de buques militares y por lo tanto, cabe suponer que la intervención militar en Liba costará mucho dinero a los países que la están llevando a cabo.

Se hace difícil pensar que estados como los que encabezan esta operación, que no han tenido reparo en causar numerosas muertes de civiles en sus acciones militares de esta última década, especialmente las guerras de Irak y Afganistán, estén dispuestos ahora a movilizar a sus ejércitos con el único fin de acabar con los asesinatos de inocentes civiles a manos del régimen de Gadafi.

Más aún si tenemos en cuenta que esta circunstancia no está preocupando ni a la ONU ni a los estados occidentales en otros conflictos como el de Siria, Yemen o Bahréin, que están costando la vida a un número importante de civiles en una situación muy similar de la que llevó a Libia a la guerra civil en la que, a todas luces, se encuentra en la actualidad.

Todo esto por no mencionar toda una serie de conflictos que desangran a buena parte del continente africano, o lo han hecho en los últimos años, ante los cuales la ONU y las potencias occidentales han mostrado su más absoluta indiferencia. Véase las guerras del Congo -en las que se habla de hasta tres millones de muertos[1] según las fuentes que se consulten- o Somalia ante las que más bien las empresas occidentales han sabido sacar buen provecho del caos para expoliar todos los recursos naturales que han podido.

Más incoherente resulta toda la operación si tenemos en cuenta que se está realizando con el apoyo de la Liga Árabe, organización a la que pertenecen estados como Arabia Saudí o los propios Yemen y Siria que, como hemos dicho, en las últimas fechas vienen ejerciendo una represión cruenta contra sus pueblos, de la misma forma que lo hizo y lo sigue haciendo Gadafi.

Es lógico pensar pues en un interés más allá de la salvaguarda de los derechos humanos por parte de los estados occidentales que han emprendido esta aventura. Si bien las reservas pretrolíferas y de gas libias no son demasiado significativas en comparación con las de Irak, Irán o Arabia Saudí, se hace inevitable pensar en un interés por introducir a las multinacionales occidentales en el negocio de la explotación de estos recursos, monopolizados en la actualidad por el estado libio.

Por otra parte, fuera de los intereses puramente económicos, el conflicto está causando una inestabilidad evidente en una región que ya venía siendo azotada por las revueltas en los países vecinos de Túnez y Egipto y que se encuentra a pocos kilómetros de los países mediterráneos de la UE.

Incoherente línea de actuación

La reacción occidental ante estos conflictos ha carecido de una línea de actuación coherente. Con la revuelta en Túnez, los gobiernos occidentales se mostraron verdaderamente desorientados y no acertaron más que a pedir calma a ambas partes en conflicto. Con la lección aprendida tras la caída de Ben Alí, en Egipto los gobierno europeos y especialmente el americano pidieron a su aliado histórico, el dictador Mubarak, que abandonase el país, tras lo cual el régimen quedó herido de muerte y a mereced del pueblo que exigía su fin en las calles.

Tras el contagio de la crisis a Libia, Occidente se posicionó decididamente con los rebeldes, posiblemente esperando una pronta salida del poder de Gadafi, pero al contrario de lo ocurrido en Egipto y en Túnez, la revuelta no concluyó con la salida del dictador y la asunción del poder por parte del ejército. El conflicto se volvió más complejo hasta derivar en una guerra civil ante la cual Occidente volvió a bloquearse inicialmente.

Con el devenir del conflicto claramente a favor de Gadafi, que ya había sido condenado públicamente por los principales gobiernos occidentales y por la propia ONU -en su resolución 1970-, los gobiernos de Francia y Reino Unido idearon la zona de exclusión aérea como solución de emergencia. Ante la imposibilidad de que Rusia y China aceptaran una invasión terrestre en estas circunstancias, el resto de estados del Consejo de Seguridad de la ONU, consiguieron hacerles ver la razonabilidad de esta propuesta intermedia.

Riego de estancamiento

Tras una semana de bombardeos parece que la ofensiva de Gadafi, que se encontraba cerca de la batalla final, se ha frenado. Pero la balanza sigue estando claramente a favor del coronel, pues aun habiendo tenido que renunciar a su aparato aéreo, sigue teniendo una abismal superioridad en artillería y vehículos blindados ante unas desorganizadas milicias rebeldes que apenas sí cuentan con armamento.

En esta situación el riesgo de que la situación se estanque y degenere en un conflicto de larga duración toma fuerza. La OTAN que, según declaró su secretario general Anders Fogh Rasmussen, asumirá oficialmente el mando de las operaciones, es consciente de los peligros que entraña una guerra larga en un país como Libia, y más teniendo en cuenta los antecedentes de Irak y Afganistán. El islamismo radical sabe aprovechar estas circunstancias y lo último que necesita Occidente es un foco de insurgencia en pleno Mediterráneo.

Por este motivo, no es descartable, que si la situación no mejora con el paso de las semanas, la ONU se vea obligada a dar vía libre a una invasión terrestre mediante una resolución menos restrictiva que la 1973, aunque las potencias occidentales deberán superar el escollo de la oposición de Rusia y China de alguna forma. Lo más probable es que todas las potencias salgan beneficiadas.

Futuro incierto para los libios

El futuro para el pueblo libio es, en cualquier caso oscuro. La peor de las posibilidades, sin duda, es la victoria de Gadafi. Aunque el régimen quedaría tocado y aislado internacionalmente, no sería la primera dictadura que saliese de una situación similar. Si el régimen franquista pudo sobrevivir tras la II Guerra Mundial perfectamente podría hacerlo cualquier otro en una situación de aislamiento internacional.

Por otro lado, la opción que se antoja más probable es que la coalición internacional termine por destruir el régimen de la “Yamahiriya”, pero luego qué. Poco se sabe ciertamente de los rebeldes libios más allá de que son una masa heterogénea. Se supone que al frente de la nueva administración se han situado viejos cargos del régimen que han dado la espalda a Gadafi, pero poco se conoce de sus intenciones más allá de que enarbolan la bandera de la antigua monarquía. ¿Sólo un símbolo o una declaración de intenciones?

De lo que no cabe duda es de que, si la intervención de las potencias internacionales acabase derrocando a Gadafi, el pueblo libio tendría hipotecado su futuro a Occidente. Una vez más.

domingo, 20 de marzo de 2011

¡Es la Amazonia, estupido!.



Todos recuerdan aquella frase con la que Bill Clinton desarmó a George Bush padre en la competencia presidencial de 1992. Una expresión parecida podría utilizarse en el momento actual, cuando muchos piensan, en Brasil y fuera de él, que Obama está de visita en ese país para vender los F-16 fabricados en Estados Unidos, desplazando a su competidor francés, y promover la participación de empresas norteamericanas en la gran expansión futura del negocio petrolero brasileño.

También, para asegurar un suministro confiable y previsible para su insaciable demanda de combustibles mediante acuerdos con un país del ámbito hemisférico y menos conflictivo e inestable que sus proveedores tradicionales del Oriente Medio o la propia Latinoamérica. Aparte de eso, la carpeta de negocios que lleva Obama incluye la intervención de empresas de su país en la renovación de la infraestructura de transportes y comunicaciones de Brasil y en los servicios de vigilancia y seguridad que requerirán la Copa Mundial de Fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016).

Quienes apuntan a estas realidades no dejan de señalar los problemas bilaterales que afectan a la relación comercial, sobre todo debido a la persistencia del proteccionismo norteamericano y las trabas que éste implica para las exportaciones brasileñas. La relación, por lo tanto, está lejos de ser tan armónica como muchos dicen. Además, la creciente gravitación regional y en parte internacional del Brasil es vista con preocupación por Washington. Sin el apoyo de Brasil y Argentina, amén de otros países, la iniciativa bolivariana de acabar con el ALCA no hubiera prosperado. Por lo tanto, un Brasil poderoso es un estorbo para los proyectos del imperialismo en la región.

Dado lo anterior hay que preguntarse acerca de los objetivos que persigue la visita de Obama al Brasil. Observemos primero los datos del contexto: desde la inauguración del gobierno de Dilma Rousseff la Casa Blanca desplegó una enérgica ofensiva tendiente a fortalecer la relación bilateral. No habían pasado diez días de su instalación en el Palacio del Planalto cuando recibió la visita de los senadores republicanos John McCain y John Barrasso; pocas semanas más tarde sería el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, quien golpearía a su puerta para reunirse con la presidenta.

El interés de los visitantes se desató ante el recambio presidencial y la esperanzadora señal procedente del Brasilia cuando la nueva presidenta anunció que estaba reconsiderando la compra de 36 aviones de combate a la firma francesa Dassault que, en su monento, había anunciado el saliente presidente Lula. Este cambio de actitud hizo que los lobbistas de las grandes empresas del complejo militar-industrial –es decir, el “gobierno permanente” de los Estados Unidos, con prescindencia del transitorio ocupante de la Casa Blanca- se dejaran caer sobre Brasilia con la esperanza de verse beneficiados con la adjudicación de un primer contrato por 6.000 millones de dólares que, eventualmente, podría acrecentarse significativamente si el gobierno brasileño decidiera, como se espera, ordenar la compra de otros 120 aviones en los años siguientes. Pero sería un error creer que sólo la motivación crematística es la que inspira el viaje de Obama.

En realidad, lo que a aquél más le interesa en su calidad de administrador del imperio es avanzar en el control de la Amazonía. Requisito principal de este proyecto es entorpecer, ya que no puede detener, la creciente coordinación e integración política y económica en curso en la región y que tan importante han sido para hacer naufragar el ALCA en 2005 y frustrar la conspiración secesionista y golpista en Bolivia (2008) y Ecuador (2010). También debe tratar de sembrar la discordia entre los gobiernos más radicales de la región (Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador) y los gobiernos “progresistas” –principalmente Brasil, Argentina y Uruguay- que pugnan por encontrar un espacio, cada vez más acotado y problemático, entre la capitulación a los dictados del imperio y los ideales emancipatorios, hoy encarnados en los países del ALBA, que hace doscientos años inspiraron las luchas por la independencia de nuestros países. El resto son asuntos secundarios.

Sorprende, dados estos antecedentes, la indecisión de Rousseff en relación al re-equipamiento de sus fuerzas armadas porque si finalmente Brasil llegara a cerrar el trato favoreciendo la adquisición de los F-16 en lugar de los Rafale franceses su país vería seriamente menoscabada su voluntad de reafirmar su efectiva soberanía sobre la Amazonía. Con esto no se quiere afirmar que Brasil debe comprar los aviones de la Dassault; lo que sí se quiere decir es que cualquier otra alternativa es preferible a su adquisición a un proveedor norteamericano.

Si tal cosa llegara a ocurrir es porque la cancillería brasileña habría pasado por alto, con irresponsable negligencia, el hecho de que en el tablero geopolítico hemisférico Washington tiene dos objetivos estratégicos: el primero, más inmediato, es acabar con el gobierno de Chávez apelando a cualquier expediente, sea de carácter legal e institucional o, en su defecto, a cualquier forma de sedición. Este es el objetivo manifiesto y vociferante de la Casa Blanca. Pero el fundamental, de largo plazo, es el control de la Amazonía, lugar donde se depositan enormes riquezas que el imperio, en su desorbitada carrera hacia la apropiación excluyente de los recursos naturales del planeta, desea asegurar para sí sin nadie que se entrometa en lo que su clase dominante percibe como su hinterland natural: agua, minerales estratégicos, petróleo, gas, biodiversidad y alimentos.

Para los más osados estrategas estadounidenses la cuenta amazónica, al igual que la Antártida, es un área de libre acceso en donde no se reconocen soberanías nacionales y abierta, por eso mismo, a quienes cuenten con “los recursos tecnológicos y logísticos” que permitan su adecuada explotación. Es decir, los Estados Unidos. Pero, obviamente, ningún alto funcionario del Departamento de Estado o del Pentágono, y mucho menos el presidente de Estados Unidos, anda diciendo estas cosas en voz alta. Pero actúan en función de esa convicción. Y, coherente con esta realidad, sería insensato para Brasil apostar a un equipamiento y una tecnología militar que lo colocaría en una situación de subordinación ante quien ostensiblemente le está disputando la posesión efectiva de los inmensos recursos de la Amazonía. ¿O es que alguien tiene dudas de que, cuando llegue el momento, Estados Unidos no vacilará un segundo en apelar a la fuerza para defender sus vitales intereses amenazados por la imposibilidad de acceder a los recursos naturales encerrados en esa región?

Lo que está en juego, en consecuencia, es precisamente el control de esa zona. Obviamente, de esto Obama no intercambiará una palabra con su anfitriona. Entre otras cosas porque ya Washington ejerce un cierto control de hecho sobre la Amazonía a partir de su enorme superioridad en materia de comunicación satelital. Además, la extensa cadena de bases militares con la que Estados Unidos ha venido rodeando esa área ratifica, con los métodos tradicionales del imperialismo, esa inocultable ambición de apropiación territorial.

La preocupación que movió al ex presidente Lula da Silva a acelerar el re-equipamiento de las fuerzas armadas brasileñas fue la inesperada reactivación de la IV° Flota de Estados Unidos pocas semanas después que Brasilia anunciara el descubrimiento de un enorme yacimiento petrolífero submarino frente al litoral paulista. Allí se hizo evidente, como una relampagueante pesadilla, que Washington consideraba inaceptable un Brasil que además de contar con un gran territorio y una riquísima dotación de recursos naturales pudiera también convertirse en una potencia petrolera y, por eso mismo, en un país capaz de contrabalancear el predominio estadounidense al sur del río Bravo y, en menor medida, en el tablero geopolítico mundial.

El astuto minué cortesano de la diplomacia norteamericana ha ocultado los verdaderos intereses de un imperio sediento de materias primas, energía y recursos naturales de todo tipo y sobre el cual la gran cuenca amazónica ejerce una irresistible atracción. Para disimular sus intenciones Washington ha utilizado –exitosamente, porque la cuenca amazónica terminó siendo rodeada por bases norteamericanas- un sutil operativo de distracción en el cual Itamaraty cayó como un novato: ofrecer su apoyo para lograr que Brasil obtenga un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Cuesta entender como los experimentados diplomáticos brasileños tomaron en serio tan inverosímil ofrecimiento que franqueaba el ingreso a Brasil mientras se lo cerraba a países como Alemania, Japón, Italia, Canadá, India y Paquistán. Deslumbrados por esa promesa la cancillería brasileña y el alto mando militar no percibieron que mientras se entretenían en estériles divagaciones sobre el asunto la Casa Blanca iba instalando sus bases por doquier: siete, ¡sí, siete!, en Colombia en el cuadrante noroeste de la Amazonía; dos en Paraguay, en el sur; por lo menos una en Perú, para controlar el acceso oeste a la región y una, en trámite, con la Francia de Sarkozy para instalar tropas y equipos militares en la Guayana francesa, aptos para monitorear la región oriental de la Amazonía.

Más al norte, bases en Aruba, Curazao, Panamá, Honduras, El Salvador, Puerto Rico, Guantánamo para hostigar a la Venezuela bolivariana y, por supuesto, a la Revolución Cubana. Pretender reafirmar la soberanía brasileña en esa región apelando a equipos, armamentos y tecnología bélica de Estados Unidos constituye un mayúsculo error, pues la dependencia tecnológica y militar que ello implicaría dejaría a Brasil atado de pies y manos a los designios de la potencia imperial.

Salvo que se piense, claro está, que los intereses nacionales de Brasil y Estados Unidos son coincidentes. Algunos así lo creen, pero sería gravísimo que la presidenta Rousseff incurriera en tan enorme e irreparable yerro de apreciación. Y los costos –económicos, sociales y políticos- que Brasil, y con él toda la región, deberían pagar a causa de tal desatino serían exorbitantes.

lunes, 14 de marzo de 2011

Urgencia nacional.



Con frecuencia ocurre que las inercias se imponen a las urgencias. Se habla mucho de que la izquierda en México desaparecería, o casi, si en el próximo relevo de la dirigencia del PRD (ya a la vista: 19 de marzo) ese partido volviera a quedar en manos de los chuchos. La socialdemocracia en su más lamentable versión light. Sin embargo, ante esta catástrofe nacional no parece haber demasiadas diligencias orientadas a evitarla. Al menos no públicamente. Unas cuantas iniciativas que por una u otra razón han quedado sin "aterrizar". Y, por tanto, sin que parezca procesarse alguna decisión realmente salvadora.

Pero, ¿por qué catástrofe nacional? En primer lugar, y en esto coinciden tirios y troyanos, porque México, por su historia y su muy compleja situación actual, pero también por su futuro y por los peligros que nos acechan, y por la imperiosa necesidad de lograr una patria pacificada y liberada, y una sociedad con justicia y plena democracia, que avance además visiblemente en los servicios de salud y educación para todos, un fuerte partido de izquierda (ya no se diga un gobierno de izquierda) es absolutamente necesario.

Para este país no son suficientes el PRI y el PAN (algunos dirían que le sobran, por ser "frutos del mismo árbol"), sino que necesita de la izquierda para su real equilibrio, para su conducción progresista. Por éstas y mil razones más resulta imprescindible la existencia activa y actuante de un efectivo partido de la izquierda, muy diferente a la caricatura que han bosquejado los chuchos. Y que se juega la existencia en el porvenir cercano, que tendría dos momentos esenciales: el relevo en la dirección del PRD y la elección presidencial de 2012.

La gran cuestión es que el futuro de la izquierda en México, incluidos grandes contingentes del PRD, con muchas decenas de miles de activos militantes, depende hoy en buena medida (otra vez) de los fundadores de ese partido y, como decía, por supuesto de la multitud de ciudadanos que militan en las filas de la izquierda en México, adheridos o no a un partido u organización. Que no se hable de caudillismo, porque tal es la situación en México, y porque en este artículo hablo sobre todo de la democracia profunda a lograr, que es uno de los puntos políticos profundos de toda izquierda digna de ese nombre.

Pero debe reconocerse y aceptarse: quienes han forjado a la izquierda en México, en los últimos tiempos, son esencialmente Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, ambos derrotados por vía del fraude en las elecciones presidenciales de 1988 y de 2006. Son ambos quienes han sabido catalizar y movilizar excepcionalmente a la izquierda o a las izquierdas en México. El hecho es que sin su presencia política, uno con más peso en el pasado no tan remoto, el otro con más presencia en el presente y en el inmediato futuro, sería imposible concebir al conjunto de la izquierda en México.

Lo que afirmo es que ambos tienen una gran responsabilidad en sostener a la izquierda mexicana, incluso al partido que fundaron, formaron y dirigieron. Es verdad que estamos casi en la última hora, pero pienso y muchos otros ciudadanos piensan que un candidato a la presidencia del PRD debería ser propuesto por las voces coincidentes de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. Tal expresión sería imparable y decisiva para el próximo relevo del partido. Ojalá que en estas horas contadas pueda producirse la señal coincidente de Cuauhtémoc y Andrés Manuel, que muchos esperan además como horizonte de salvación y fortuna para el país.

Para Cuauhtémoc Cárdenas sería el rescate de una de las principales obras de su vida, para Andrés Manuel poner a flote el partido que sería, por supuesto al lado del movimiento popular que empeñosamente ha edificado en estos últimos años, una de las referencias políticas y sociales más importantes en la próxima batalla para la candidatura presidencial.

Pero, ya que avanzo a estos terrenos, diré que prácticamente la totalidad de la izquierda mexicana está convencida de que sólo en unidad y sin rupturas graves la izquierda tiene oportunidad en 2012. Los dos candidatos que se han presentado con fuerza, o por decirlo mejor: los únicos candidatos de la izquierda en México son hoy Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. Pero ambos han repetido reiteradamente, sin dar un paso atrás, que el acuerdo político entre los dos es que en la próxima elección presidencial jugaría la candidatura del que esté "mejor posicionado", para combatir por la izquierda mexicana.

Por supuesto que en los preámbulos las intrigas y los chismes (interesados) se proponen hundir esta decisión que parece profunda y sincera de los dos contendientes actuales, naturalmente cada uno llevando a cabo la actividad y dinámica política que considera necesaria para "situarse en mejor posición", Pienso yo, aunque estas creencias suelen juzgarse ingenuas en México, que tal acuerdo es auténtico y que lo llevarán a cabo genuinamente los "amigos-adversarios" del momento, hasta la decisión final.

En su tiempo, ellos decidirán cuál es el procedimiento más adecuado para valorar ese "mejor posicionamiento" al que aluden, pero a mí me parece que, con buena fe, ni de lejos resulta imposible llegar a una decisión equilibrada. Y todavía insisto: para culminar la obra histórica de Cuauhtémoc Cárdenas él debería también ayudar o empujar a esa solución.

sábado, 5 de marzo de 2011

Destapan mentiras de "Las damas de blanco".



El día 26 de febrero, los responsables de numerosas agencias de noticias y medios internacionales contenían la respiración. En la Televisión Cubana se descubría que el “periodista independiente” Carlos Serpa Maceira, fuente habitual para las noticias de dichos medios, era en realidad un agente de la Seguridad del Estado cubano, y que las informaciones publicadas durante años se basaban en exageraciones o invenciones del citado agente (1).

Él mismo demostraba, ante las cámaras, mediante una llamada a Radio Martí, cómo cualquier testimonio inventado llegaba, sin contraste alguno, a los informativos de Miami que, a su vez, son fuente habitual para otros medios internacionales.

La lista de noticias publicadas en agencias y medios cuya fuente ha sido este supuesto “periodista independiente”, en los últimos años, es enorme. Algo lógico si tenemos en cuenta que se había convertido en el “periodista oficial” de las llamadas Damas de Blanco, la preferencia informativa número uno sobre Cuba en los grandes medios.

Pero Carlos Serpa no fue fuente casi exclusiva de noticias solo en los rabiosos medios de Miami. También agencias y medios de otros países construyeron su política informativa sobre Cuba en base a sus –casi únicos- testimonios. Es el caso –por citar un ejemplo entre muchos- de la agencia española Europa Press, empresa que pretende dar una imagen de moderación y equilibrio informativo.

Repasemos las hemerotecas digitales. En una noticia del 16 de marzo de 2010, Europa Press otorgaba credibilidad absoluta al supuesto “periodista independiente”Carlos Serpa, y daba por buena la información de que dos supuestos “disidentes” fueron "golpeados y arrestados" en La Habana, con la ridícula explicación de que sacaron una fotografía de Martin Luther King (2).

En otro cable (3) -de fechas cercanas al primero-, Europa Press reproducía, sin contraste con otras fuentes, tres mentiras inventadas por el mismo autor: una, que la policía cubana golpeó a las Damas de Blanco, algo que desmienten las imágenes de video grabadas; otra, que una calle "se encontraba cerrada" por "efectivos militares", una escena absolutamente inverosímil en Cuba; y una tercera, que existían en Cuba opositores “desaparecidos”, algo que jamás ha podido ser probado en los últimos 50 años. Esta triple falsedad de Europa Press fue después reproducida por decenas de medios internacionales (4).

En otra nota de prensa, la agencia Europa Press reproducía el llamado a la Comunidad Internacional que hacía la sucursal en Miami de las Damas de Blanco (5). Apoyándose en las informaciones del falso periodista, que habían sido reportadas por Europa Press y otros medios, aquellas pedían una "intervención inmediata" de los “gobiernos democráticos del mundo” para detener "las atrocidades" del gobierno cubano.

Estas exageraciones y mentiras jamás han sido desmentidas o matizadas por las citadas Damas de Blanco. De hecho, la práctica de mentir, inventar y exagerar ha sido la principal estrategia de este colectivo desde su creación. En una grabación de video se ve cómo su portavoz, Laura Pollán, a las puertas de una cárcel, narra por teléfono a un medio extranjero la inexistente intervención contra ellas de los funcionarios de una prisión.

Tras la emisión del video de la Televisión Cubana, los medios internacionales están tratando de ocultar las pruebas que desnudan la verdadera naturaleza de las llamadas Damas de Blanco. Por ejemplo, su vinculación financiera y política con varios gobiernos, fundamentalmente con el de EEUU. También, su relación organizativa, política y económica con terroristas de la extrema derecha de Miami. O su cercanía ideológica con la extrema derecha de América Latina. Es el caso de los golpistas hondureños que son, según las declaraciones a una radio de Honduras de la portavoz de las Damas de Blanco, el modelo político que debe seguir Cuba.

El agente Carlos Serpa ha demostrado que agencias y grandes medios internacionales no tienen intención alguna de ofrecer información balanceada sobre la realidad de Cuba. Su único objetivo es el desgaste y demonización del gobierno cubano. Para ello, prefieren convertir en información la versión de una única fuente que responde a dicho objetivo, a la que han otorgado credibilidad total.

Así han construido los medios -con el apoyo de grandes organizaciones pantalla, como la Sociedad Interamericana de Prensa (S.I.P.) o Reporteros Sin Fronteras (6)- el llamado “periodismo independiente” cubano.

(1)http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=19879%3Adocumental-qpeones-del-imperioq-&catid=32&Itemid=86

(2)http://www.europapress.es/internacional/noticia-dos-disidentes-cubanos-detenidos-habana-20100316193645.html

(3)http://www.europapress.es/internacional/noticia-policia-cubana-golpea-detiene-40-damas-blanco-20100317204407.html

(4)http://www.lavanguardia.es/internacional/20100317/53897705287/la-policia-cubana-golpea-y-detiene-a-unas-40-damas-de-blanco-en-una-marcha-en-la-habana.html

(5)http://www.europapress.es/epsocial/noticia-damas-blanco-piden-parar-atrocidades-gobierno-cubano-20100318112336.html

(6)http://www.cubainformacion.tv/index.php?Itemid=86&id=9895&option=com_content&task=view

martes, 1 de marzo de 2011

Los gringos en Libia.



Esta claro que la ofensiva que se esta llevando a cabo en Libia se inscribe en los ataques a los gobiernos contrarios a los EEUU y con liderazgos carismáticos por la vía de la “revuelta popular”, pero en el caso de Libia no hablamos de opositores pacíficos sino de insurgentes que atacan las propiedades del estado libio para derrotar a Gadafi.

EL interés de los EEUU al montarse en la ola “democrática” de medio oriente no es otro que el de aprovechar el momento para derrocar a Gadafi e imponer un gobierno títere que le garantice el suministro petrolero y con ello mantener su hegemonía en el control del sistema financiero mundial.

La frase de Clinton: "Los jóvenes no tolerarán el bloqueo de sus aspiraciones" en los países árabes ya que "saben lo que está pasando en todas las partes del mundo gracias a las nuevas tecnologías", ha advertido Clinton. La reacción de la juventud árabe es "inspiradora", ha dicho, no demuestra sino la mano de los intereses americanos en la revuelta y la intención de acumular puntos en la estrategia de relaciones internacionales intervencionistas de los EEUU.

Es imperativo no dejarse engañar, los EEUU no son garantes de la democracia, menos aun protectores de los derechos humanos, son en todo caso un país de intereses que han logrado que la mayor parte de su pueblo acepte que vive de la invasión y el despojo a otros pueblos, aspecto que los convierte en cómplices del robo y asesinato.

Lo que hay en Libia no es una revuelta “popular” es una guerra orquestada por los EEUU para derrocar a un líder carismático que no ha sabido avanzar en los procesos de construcción democrática horizontal y en la apertura de la población a un proceso de transformación directa de la realidad, y que al mismo tiempo se ha dejado tentar por la corrupción y la simulación revolucionaria”.

Libia es una nación independiente, la opinión de los gringos no es grata en ninguna parte, menos en medio oriente, estamos asistiendo pues a un caso concreto de invasión por parte de los EEUU y al uso deliberado de la fuerza para trastocar la vida de un país, encubierto en la idea de las “redes sociales”, mayor mentira no puede haber.