
“México es grande por la grandeza de gente como ustedes”, dijo el presidente Calderón a los integrantes de la Iniciativa México el 7 de noviembre pasado, como una rúbrica de su alianza con Televisa para impulsar ese proyecto que pretendió obnubilar los graves problemas por los que atraviesa el país al mismo tiempo que mejorar el ánimo social que estos generan.
¿Nos pertenece a todos?
La idea se gestó a fines de 2009 y Emilio Azcárraga la anunció el 12 de enero de 2010 en el noticiero principal de Televisa, como un esfuerzo por mostrar a los mexicanos que realmente están encontrando soluciones a los problemas. El proyecto era exclusivo de Televisa.
No obstante, como aquí le informamos a usted en su momento, en los siguientes días el gobierno federal y el consorcio acordaron convocar a los medios de comunicación y a las instituciones para hacer que el proyecto nos perteneciera a todos. Sobre esa base el activismo de los directivos de Televisa construyó, entre febrero, marzo y los primeros días de abril de este año, un poderoso tinglado que abarcó a amplios segmentos de la radiodifusión y la prensa, y a instituciones como el IPN, la UNAM y el IFE. Además, el Presidente acompañó el proceso mediante arengas publicas relacionadas con dejar al México del “sí se puede” para pasar al México del “ya se pudo”.
El despliegue mercadotecnico también fue impresionante. Quiso implicar a los participantes como el paradigma de las virtudes ciudadanas y comparó a ese esfuerzo con las gestas de la Revolución y la Independencia y, al dirigirse al México vibrante, alentó al ánimo nacional para solventar nuestros problemas. El contexto no sólo implicó exaltar el entusiasmo patriota sino que también se tradujo en azuzar la certeza de que el representativo nacional tuviera una participación histórica en el mundial de futbol de Sudáfrica y, para ello, se usó la imagen del director técnico Javier Aguirre quien, apenas el 17 de febrero de este 2010, había expresado críticas muy duras respecto de la inseguridad y la violencia que hay en el país.
El espectacular anuncio de la Iniciativa México ocurrió el 30 de mayo, y a éste concurrieron los hombres poderosos de los medios y algunos representantes de las castas burocráticas de México. El evento se enlazó en cadena nacional y lo saludó el Ejecutivo. Desde la óptica de los organizadores ya nada más faltaba un intenso bombardeo publicitario para que, en los siguientes días, esto fuera todo un éxito.
El fracaso
Pese a sintetizar el mayor esfuerzo político y mediático del que se tenga memoria en el país, la Iniciativa México no podía esconder su esencia: se trató de un programa incrustado en la estrategia de comunicación oficial, hecho con formato de talk show, que, al final por sus bajos niveles de audiencia, dejó solos a los grupos que lo impulsaron (y silentes a varios que antes lo aplaudieron).
Las ideas presentadas en la Iniciativa México no suscitaron debate o polémica, ni siquiera en los espacios de los medios que lo propusieron y es entendible pues, a contracorriente de asuntos como el aprovechamiento del agua o cualquier otro sobre el desarrollo sustentable, en el país se impone diario la agenda del aumento de la pobreza extrema, la inseguridad y la violencia, temas que, por cierto, no fueron considerados en esta iniciativa.
Los sentimientos patriotas de la Revolución y la Independencia tuvieron su desfogue en otros circuitos y pasó lo mismo con la canalización de la amargura que dejó la desastrosa incursión del seleccionado nacional de futbol en Sudáfrica (o sea, dentro de la simbología oficial, no pasamos del sí se puede). Además, la dura ofensiva del narcotráfico generó una tensión y obligó a una atención inusitada en México, por lo que la violencia es un tema que nos pertenece a todos.
El 7 de noviembre terminó la Iniciativa México con el entusiasmo mermado y el registro de una alianza sin frutos. Sin embargo, aún debe librar un escolllo complejo pues, como ha señalado Raymundo Riva Palacio, el ganador del primer lugar está involucrado en problemas de rendición de cuentas “y en comportamientos irregulares en el manejo de fondos públicos” sobre recursos que para varios proyectos recibió del gobierno de Puebla, entre 2001 y 2003. Uno de los comportamientos irregulares es que “el costo de la obra contratada” no (era) real, y que estos se habían elevado “hasta en un 40%”.
Por la magnitud del esfuerzo que implicó la Iniciativa México, Televisa tendría que explicar si quienes ganaron el concurso, Raúl Hernández Garcíadiego y la asociación civil Alternativas y Procesos de Participación Social, incurrieron o no en dichas anomalías. Pero lo explique o no –lo que debería asumir así fuera a nombre de la Revolución o la Independencia--, sabe que sus aliados y patrocinadores difícilmente preguntarán por ello.
¿Nos pertenece a todos?
La idea se gestó a fines de 2009 y Emilio Azcárraga la anunció el 12 de enero de 2010 en el noticiero principal de Televisa, como un esfuerzo por mostrar a los mexicanos que realmente están encontrando soluciones a los problemas. El proyecto era exclusivo de Televisa.
No obstante, como aquí le informamos a usted en su momento, en los siguientes días el gobierno federal y el consorcio acordaron convocar a los medios de comunicación y a las instituciones para hacer que el proyecto nos perteneciera a todos. Sobre esa base el activismo de los directivos de Televisa construyó, entre febrero, marzo y los primeros días de abril de este año, un poderoso tinglado que abarcó a amplios segmentos de la radiodifusión y la prensa, y a instituciones como el IPN, la UNAM y el IFE. Además, el Presidente acompañó el proceso mediante arengas publicas relacionadas con dejar al México del “sí se puede” para pasar al México del “ya se pudo”.
El despliegue mercadotecnico también fue impresionante. Quiso implicar a los participantes como el paradigma de las virtudes ciudadanas y comparó a ese esfuerzo con las gestas de la Revolución y la Independencia y, al dirigirse al México vibrante, alentó al ánimo nacional para solventar nuestros problemas. El contexto no sólo implicó exaltar el entusiasmo patriota sino que también se tradujo en azuzar la certeza de que el representativo nacional tuviera una participación histórica en el mundial de futbol de Sudáfrica y, para ello, se usó la imagen del director técnico Javier Aguirre quien, apenas el 17 de febrero de este 2010, había expresado críticas muy duras respecto de la inseguridad y la violencia que hay en el país.
El espectacular anuncio de la Iniciativa México ocurrió el 30 de mayo, y a éste concurrieron los hombres poderosos de los medios y algunos representantes de las castas burocráticas de México. El evento se enlazó en cadena nacional y lo saludó el Ejecutivo. Desde la óptica de los organizadores ya nada más faltaba un intenso bombardeo publicitario para que, en los siguientes días, esto fuera todo un éxito.
El fracaso
Pese a sintetizar el mayor esfuerzo político y mediático del que se tenga memoria en el país, la Iniciativa México no podía esconder su esencia: se trató de un programa incrustado en la estrategia de comunicación oficial, hecho con formato de talk show, que, al final por sus bajos niveles de audiencia, dejó solos a los grupos que lo impulsaron (y silentes a varios que antes lo aplaudieron).
Las ideas presentadas en la Iniciativa México no suscitaron debate o polémica, ni siquiera en los espacios de los medios que lo propusieron y es entendible pues, a contracorriente de asuntos como el aprovechamiento del agua o cualquier otro sobre el desarrollo sustentable, en el país se impone diario la agenda del aumento de la pobreza extrema, la inseguridad y la violencia, temas que, por cierto, no fueron considerados en esta iniciativa.
Los sentimientos patriotas de la Revolución y la Independencia tuvieron su desfogue en otros circuitos y pasó lo mismo con la canalización de la amargura que dejó la desastrosa incursión del seleccionado nacional de futbol en Sudáfrica (o sea, dentro de la simbología oficial, no pasamos del sí se puede). Además, la dura ofensiva del narcotráfico generó una tensión y obligó a una atención inusitada en México, por lo que la violencia es un tema que nos pertenece a todos.
El 7 de noviembre terminó la Iniciativa México con el entusiasmo mermado y el registro de una alianza sin frutos. Sin embargo, aún debe librar un escolllo complejo pues, como ha señalado Raymundo Riva Palacio, el ganador del primer lugar está involucrado en problemas de rendición de cuentas “y en comportamientos irregulares en el manejo de fondos públicos” sobre recursos que para varios proyectos recibió del gobierno de Puebla, entre 2001 y 2003. Uno de los comportamientos irregulares es que “el costo de la obra contratada” no (era) real, y que estos se habían elevado “hasta en un 40%”.
Por la magnitud del esfuerzo que implicó la Iniciativa México, Televisa tendría que explicar si quienes ganaron el concurso, Raúl Hernández Garcíadiego y la asociación civil Alternativas y Procesos de Participación Social, incurrieron o no en dichas anomalías. Pero lo explique o no –lo que debería asumir así fuera a nombre de la Revolución o la Independencia--, sabe que sus aliados y patrocinadores difícilmente preguntarán por ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario