miércoles, 11 de mayo de 2011

Regimen tocado.



El calderonato ya no tiene para dónde hacerse. El clamor ciudadano, inocultable, ha recono-cido la raíz de la violencia en las acciones gubernamentales, y el régimen no pudo distorsionar (ni con Televisa, ni con sus membretes Causa Ciudadana o México Unido contra la Delincuencia) el mensaje de la Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad.

Con todo y el desmadre de la espontaneidad y de un liderazgo que no pretendió serlo, las palabras pronunciadas en el Zócalo capitalino y en otras plazas del país y del mundo, y la inmensa mayoría de las consignas escritas en mantas y pancartas, apuntaron a la responsabilidad del gobierno federal por el baño de sangre y por la violencia desbocada que padece la población.

Amplios sectores de la sociedad han caído en la cuenta de un hecho que la izquierda sabía desde siempre: que el principal factor de violencia contra la gente ha provenido, históricamente, del poder público y de sus derivaciones caciquiles, charras y paramilitares.

No hubo forma de edulcorar los reclamos ni de diluir o desviar los señalamientos directos contra Felipe Calderón, Genaro García Luna y el resto, por la ofensiva criminal que sufren millones de mexicanos.

En la arena de disputa polí-tica que fueron las movilizaciones de ayer, quedó despejado, por lo pronto, el peligro de que la exasperación de la gente fuera transformado en respaldo a los intentos de "mano dura" y autoritarismo agravado, como ocurrió en las marchas previas "contra la inseguridad", convocadas por las mafias televisivas y los membretes oligárquicos.

Como parte de los intentos del régimen por minimizar los daños causados por las marchas y concentraciones, no faltaron las voces "ciudadanas" que achacaron a éstas el propósito de “pactar con los narcos”. Tal despropósito fue desmentido por la amplitud de las protes- tas, por la lucidez de sus reclamos y por los testimonios irreprochables de algunos –sólo unos cuantos– de quienes han perdido a seres queridos a manos de alguno de los bandos delictivos, entre los cuales las fuerzas públicas desbocadas y descontroladas no es el menos importante. Pero no estaría de más recordar que quien ha pactado desde siempre con las organizaciones del narcotráfico ha sido, precisamente, el responsable de combatirlas, es decir, el gobierno federal, el cual, en su tramo presente, parece aplicado a impulsar el control monopólico del mercado por uno de ellos en detrimento de los demás.

La hipocresía del calderonato está tocada. La exigencia formulada por Javier Sicilia de que se despida a García Luna pone a la administración ante una disyuntiva de difícil solución: o sacrifica al cerebro de toda su estrategia de ocultamientos y simulaciones sangrientas o enfrenta la pérdida de los últimos rescoldos de credibilidad y, con ella, los pocos márgenes que le quedan para no parecer una dictadura.

Falta camino por andar. Es preciso, por ejemplo, poner en el centro de la conciencia colectiva la relación causal que va del modelo económico impuesto hace tres décadas al actual clímax de crueldad y destrucción humana. Se requiere, además, construir vías y cursos específicos de acción para forzar a quienes detentan el poder público a cumplir con sus obligaciones constitucionales de proteger la vida humana y garantizar la seguridad pública.

Una propuesta específica es enjuiciar –en instancias internacionales, porque las nacionales están cerradas a piedra y lodo– a quienes han sido omisos en su deber de llevar a juicio a 90 por ciento de los presuntos delincuentes y han propiciado o permitido masacres.

Habrá que esperar a ver hasta dónde llega la capacidad del calderonato para simular que escucha a la población (se sospecha que no llegará muy lejos).

Y, en lo inmediato, hay que procesar y dar cauce al formidable debate político generado por la Marcha Nacional y las movilizaciones paralelas y por las propuestas de Sicilia, quien ha sido, por lo pronto, un valioso portavoz del dolor y del hartazgo colectivos.

jueves, 5 de mayo de 2011

Terror desde El Estado.



Noam Chomsky señala, con absoluta claridad, que “Estados Unidos -su país- es el verdadero estado ilegal, rechaza el cumplimiento de las normas internacionales, actúa unilateralmente y se abre paso violentamente a la hora de enfrentar los conflictos…”. Esta caracterización, del reconocido lingüista estadounidense, se ha visto, confirmada, una vez más, con el anuncio del inquilino de la Casa Blanca del supuesto asesinato de Osama Bin Laden en territorio pakistaní, con el total desconocimiento de las autoridades de esta nación.

Presentado como un “acto de justicia”, esta operación de la Agencia Central de Inteligencia -la siniestra CIA- se encuadra en la política de “crímenes selectivos” que llevan a cabo desde hace muchos años los gobiernos de los Estados Unidos, Israel y Colombia.


La mayoría de los países “occidentales y los aliados de Washington saludaron esta operación absolutamente ilegal que vulnera las disposiciones del derecho internacional humanitario, y constituye una expresión del terrorismo de Estado.


Nuestra Cancillería no se quedó atrás, y señaló que sería ofender a la dignidad humana estar en contra de este “crimen”.


Junto con la invasión a Irak y Afganistán, y los recientes bombardeos a Libia, Washington ha “autorizado” a sus “comandos especiales” a llevar a cabo secuestros, a torturar a las víctimas de estos y, en muchos casos, a hacer “desaparecer” a los secuestrados.


Desde principios de este siglo mas de 28 mil ciudadanos de diferentes nacionalidades han sido objeto de estos procedimientos ilegales, trasladados a prisiones clandestinas ubicadas en Egipto, Arabia Saudita, Barhein, Marruecos y Polonia, entre otros lugares, donde han sido sometidos a tratos crueles y aberrantes.


En estos días, y en el medio de la euforia de algunos sectores de la población estadounidense, la revista Time señaló que los primeros indicios que obtuvieron los agentes de la CIA, sobre el paradero del asesinado Osama, los obtuvieron mediante torturas en la Base de Guantánamo -territorio ilegalmente arrebatado a la Republica de Cuba a principios del Siglo XX mediante la Enmienda Platt- a prisioneros que pasan años recluidos, sin juicio, sin abogados defensores y sin ser visitados por sus familiares.


Cabría preguntarse ¿cómo comenzó esta historia que transformó a Bin Laden de socio del presidente Bush padre, en enemigo público número uno?


Haciendo memoria


Afganistán es un país de 650 mil kilómetros cuadrados y con una población de 26 millones de habitantes. Con una esperanza de vida de 47 años, un 80 % de analfabetos, 66% hombres y 94 % mujeres, hoy se ha convertido -desde la invasión de las tropas norteamericanas y de la alianza atlántica- en el principal proveedor de opio del mundo.


Convertido en estado tapón entre dos imperios -el ruso y el inglés colonial- consiguió librarse del protectorado de Gran Breña en 1919.


Fue el primer país en reconocer la Revolución de los soviets que había terminado con la Rusia zarista en 1917.


Las diferencias tribales generaron continuos enfrentamientos armados que la monarquía trataba de morigerar.


En la década del 60 se constituyó, en la clandestinidad, el Partido Popular Democrático, el que lideró la insurrección popular que derrocó al Rey Zahir Ahah, proclamando la República.


Mohamed Daud, asumió la presidencia, apoyándose en una naciente burguesía, y en sectores de la aristocracia.


En 1977 los militares depusieron a Daud y lo reemplazaron por Nur Mohamed Taraki que se encontraba en prisión, el que designó a Afisullah Amin como primer Ministro.


Este inició profundas reformas, introduciendo la alfabetización compulsiva, la abolición de la dote en el matrimonio y una reforma agraria profunda, lo que generó la oposición previsible de los señores feudales y de los líderes religiosos, que organizaron una guerrilla talibana.


Durante 1979 los movimientos guerrilleros se incrementaron y es en ese momento que se empieza a hablar de la organización Al Quadea y de Bin Laden.


Este era un importante millonario saudita, socio de George Bush padre, en una fábrica de armamentos, con estrechos vínculo con el complejo militar-industrial estadounidense y es convertido, por la Agencia Central de Inteligencia de este país, en el nexo con la guerrilla talibana.


Amin reprime la insurrección pero, al mismo tiempo se genera un enfrentamiento al interior del Parcham -el partido gobernante-que culmina con la ejecución de este y su reemplazo por Babrak Karmal.


El nuevo presidente solicita y obtiene apoyo militar soviético, lo que le permite consolidarse en el poder e iniciar una contraofensiva contra los insurrectos.


La intervención militar de la URSS, trasladó el escenario de la “guerra fría” al territorio afgano.


La respuesta fue el boicot a las Olimpiadas en Moscú, el embargo norteamericano a la venta de cereales, y otras medidas que tendían a aislar a los soviéticos.


Asimismo creció el apoyo norteamericano y de la OTAN a la guerrilla.


Cientos de millones de dólares se canalizaron a través de la organización de Osama Bin Laden y el territorio pakistaní se transformó en el santuario de los insurrectos.


Pakistán es y era el sexto país mas poblado del planeta con 170 millones de habitantes en una superficie de 800 mil kilómetros cuadrados.


Desde 1960 ha sufridos diferentes dictaduras militares, que lo han transformado en el principal aliado de Estados Unidos en la región.


Su intervención en la lucha contra la intervención de la URSS, le significó un incremento sustancial de la ayuda económica para el aparato militar al mismo tiempo que enriqueció a los jefes militares.


Las medidas reformistas que había iniciado Amin fueron retomadas por Karmal, que, al mismo tiempo, lanzó una ofensiva militar conjunta con las tropas soviéticas, logrando en 1986 capturar la mayor base opositora talibana en la frontera con Pakistán.


Sin embargo la enfermedad de este, y la imposibilidad de resolver por vía de la negociación el conflicto, al mismo tiempo que la retirada de las tropas soviéticas determinan que ya entrada la década del 90, los talibanes se hagan con el poder, del que fueron desalojados por la intervención militar de la OTAN, dirigida por Estados Unidos luego del ataque a las Torres Gemelas atribuido a la organización liderada por Osama Bin Laden, que pasó a ser, de un firme aliado de la Casa Blanca, a responsable del “eje del mal”.


Numerosos analistas teniendo en cuenta los antecedentes -Pearl Harbor y la Bahía de Tonkin, que sirvieron de pretexto para entrar en guerra con Japón en el conflicto mundial e intervenir en Vietnam en las décadas siguientes- dudan de que el ataque del 11 de setiembre no haya sido preparado para “justificar” la invasión a Irak y Afganistán, y para legitimar los asesinatos selectivos como el perpetrado a pocos kilómetros de la capital de Pakistán.


La ruta del opio


Cómo señaláramos al iniciar esta nota, Afganistán es el principal proveedor de opio del mundo, teniendo los mayores cultivos de amapola, desde la ocupación de las llamadas “tropas aliadas”.


La Agencia Central de Inteligencia estadounidense, con el Mossad israelí y los servicios de inteligencia franceses y alemanes son los que garantizan el tráfico de la droga hacia Europa, y otras regiones del mundo.


La ruta del opio asocia a dirigentes de los talibanes que protegen los cultivos, con las topas de ocupación que aseguran la comercialización.


Nuevamente Osama es o era socio de la CIA.


Ello explica la protección el líder de Al Qaeda por parte de los servicios de inteligencia pakistaníes y las características de la operación: no hay resistencia aparentemente, se asesina a Obama, su mujer e hijo. Se detiene a los custodios, pero no se entregan los datos de los mismos.


Se lanza el cadáver al mar, contrariando la tradición musulmana, y no se exhiben fotos del operativo.


Nos recuerda la forma como operaban los “grupos de tareas” de la dictadura genocida argentina.


Los pueblos de todo el mundo deben repudiar estos crímenes de lesa humanidad, y estas prácticas del terrorismo de Estado.


De no hacerlo legitimaremos la impunidad.

martes, 19 de abril de 2011

Las insultantes manipulaciones contra Cuba.





“De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento.”

José Martí

No tenía pensado tratar este tema pero leyendo los comentarios de los últimos días me sentí obligado tratarlo. Como tantas otras veces se repitió en muchos comentarios, e incluso algunos artículos, lo de la obligatoriedad de los cubanos a marchar y otras muchas manipulaciones. Ya estaban convencidos de la marcha que iban a ver y solo les quedaba el recurso de manipular sus resultados. Todas estas mentiras me obligan a brindarles esta crónica.

Comienzo diciéndoles que tanto mi esposa como yo, y otro grupo de 30 en total, profesores y trabajadores de mi Universidad, fuimos seleccionados, por la condición de haber sido Alfabetizadores en la Campaña de Alfabetización del año 1961, a presenciar el desfile desde la Explanada, frente a la Tribuna, junto con un grupo de combatientes de Girón y de otras gestas de la Revolución. Este privilegio nos brindó la oportunidad de ser testigos de esta memorable marcha.

El acto comenzó con el toque a silencio en honor a los mártires de esta gesta, el himno nacional y 21 salvas de artillería que comenzaba a preparar el ambiente que trataré de trasladarles.

Inmediatamente hizo uso de la palabra la presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) que habló a nombre de la juventud a la que estaba dedicada la marcha.

Después de estas palabras comenzó el desfile que encabezó un bloque de combatientes a caballo, representando a nuestros mabises, lo que reafirma que nuestra Revolución comenzó el 10 de octubre de 1968 y aún hoy sigue vigente.

A continuación se escucharon las notas de la Lupe, bella canción compuesta por el Comandante Juan Almeida, que ya no nos acompaña físicamente y que lo sentimos mas presente que nunca a bordo del Granma, el cual vino acompañado de 3000 pioneros de primaria que venían batiendo sus pañoletas azules creando el mar en que navegó ese yate para traernos la libertad tantos años deseada. Esos pioneros, de los que tanto se habló y manipuló en los comentarios, venían llamando a Fidel, que tampoco nos podía acompañar físicamente y a Raúl que si los saludaba. La alegría que esos niños reflejaban contrasta mucho con lo expresado por nuestros enemigos.

Escuchar las notas de la Lupe sabiendo que ya Almeida no nos acompaña y Fidel, que aunque nos veía por televisión, tampoco estaba físicamente, pero lo veíamos en la proa del Granma, siguió incrementando la emoción de todos los que llevamos mas de 50 años acompañando estas luchas.

De inmediato llegaron otros 3000 pioneros, estos de secundaria, acompañando el tanque T-34 y el cañón autopropulsado SAU-100 en los que nuestro Comandante en Jefe le disparara al vapor Houston desde las arenas de Playa Girón. Estos pioneros batían pañoletas rojas que nos rememoraban que a Girón fuimos a defender el socialismo que se había declarado el día 16 de abril del 1961 en el entierro de las víctimas del cobarde bombardeo a nuestras bases aéreas como preludio a la invasión. Reflejaban que en esas manos el futuro del socialismo está asegurado. Ellos marcharon acompañados por las notas de la canción emblemática de Sara González y en su voz “La Victoria”. Canción esta que nos ha acompañado durante estos 50 años y que cada vez que la oímos nos emociona.

Bajo las mismas notas de esta canción desfiló una representación de combatientes de Girón y jóvenes representando a estos, lo cual subió el termómetro de la emoción entre los combatientes que nos acompañaban.

Después de esta representación se escucharon las notas de nuestro himno de la alfabetización que le abría el camino a una representación de participantes en esa gesta acompañados de 600 jóvenes con los uniformes, los faroles que utilizamos en la Campaña y los lápices con que desfilamos el 22 de diciembre de 1961 cuando Fidel declaró a Cuba Primer Territorio Libre de Analfabetismo de América. Este momento elevó tanto la emoción de los que me acompañaban que a mas de uno nos brotaron lágrimas a los ojos lo que tuvo su clímax cuando se detuvo el himno y los 600 alfabetizadores se viraron para la tribuna y repitieron el grito de aquel día de “Fidel, Fidel, dinos que otra cosa tenemos que hacer” a lo que Fidel respondió en aquel entonces “Estudiar” para tener hoy el millón de profesionales y el nivel educacional que representa ante todo el mundo la Cuba Revolucionaria.

Este momento de emoción acumulado hizo que mi esposa rompiera en un llanto que no pudo aguantar cuando vinieron, después de los alfabetizadotes, 600 miembros de la Colmenita, movimiento este que viene creciendo hace muchos años bajo la dirección de Carlos Alberto Cremata (Tin), hijo de uno de los mártires fallecidos en el horrendo crimen de la voladura del avión de Cubana en Barbados en el 1976. Crimen este en que uno de sus autores intelectuales fue absuelto hace unos días en un Tribunal de El Paso, Texas, acusado no de terrorismo sino de mentir a las autoridades de inmigración y por tanto aún sigue libre. Tin, que no cesa de denunciar este crimen, ha vengado con amor la muerte de su padre, creando un movimiento reconocido en el mundo como embajador de la Buena Voluntad de la UNESCO y que no podía dejar de estar presente en nuestra marcha.

Después de la Colmenita, y de toda la emoción contenida en este bloque histórico, comenzó el desfile militar donde tuvimos las distintas escuelas militares representadas en bloques de infantería, técnicas de los distintos tipos de armas, tanques, artillería terrestre, artillería antiaérea, cohetes y el pase por nuestros cielos de helicópteros artillados MI-16 y una escuadrilla de Mig-21 y Mig-23. Como algo novedoso todas estas armas venían montadas en transportes para brindarles más movilidad y con neumáticos para no echar a perder las calles de la ciudad.

De inmediato comenzó el desfile del pueblo. Ese pueblo del que tanto han esperado nuestros enemigos que se rebele contra la Revolución y que en cientos de miles, en un desfile ininterrumpido por la ancha avenida de Paseo y durante más de 1 hora y media, mostrara su apoyo a la Revolución.

Se repiten hasta la saciedad las mentiras que dicen de las presiones que se hacen al pueblo para que participen en la marcha y yo no me voy a detener mucho en esto ya que los lectores inteligentes que nos leen podrán ver las imágenes de un pueblo alegre desfilando a favor a su Revolución y seguro entenderán que esta alegría no se logra con represión. Un problema siempre tiene estos desfiles y es que por mucho que se trata que el desfile cubra todo el ancho de la calle Paseo siempre la derecha del desfile se estanca y hay que estarle pidiendo que avance ya que todo el mundo quiere saludar a nuestros líderes. Una clara demostración de los “cubanos reprimidos” que son “obligados” a asistir a la marcha.

Después de 2 horas y media de marcha, mucho menos que las 66 horas de la victoria de Girón, volvimos a derrotar a nuestros enemigos que no acaban de aprender que la Revolución es de la gran mayoría de los cubanos de adentro y de afuera y que con sus mentiras no podrán engañar al mundo.

Nos vemos el próximo 1ero de mayo donde les daremos otro mazazo a nuestros enemigos.

Vuelvo a decir que en Cuba tenemos muchas cosas que mejorar y en estos momentos estamos enfrascados en arreglar muchas de ellas. Pero eso no puede negar todos los logros que tenemos y que se aplican a toda la sociedad. La manipulación de la realidad cubana es una de las armas principales de nuestros enemigos. Expongamos la verdad.

“Solo la verdad nos pondrá la toga viril”, expresó en su tiempo José de la Luz Caballero. En el nuestro, trataremos de ser fieles a esa verdad.

miércoles, 13 de abril de 2011

¡Ya Basta!.



La demanda del ¡Ya Basta! que hemos mantenido desde el 2000 a la fecha, en que se han incrementado con cifras nunca antes registradas, asesinatos, desapariciones forzadas y demás agresiones, ahora es asumida por el propio presidente, Felipe Calderón Hinojosa sin aceptar su responsabilidad de que tal desastre nacional se debe a su absurda guerra contra el crimen organizado.

Como respuesta a la cada día más numerosa petitoria de que cambie su fracasada estrategia contra los cárteles de la droga, el jefe del Ejecutivo nos contesta con la misma moneda, pero desde luego en un tono grisáceo que ofende al pueblo de México que sufre en carne propia esta situación de desastre nacional en el que se le ha sometido.


Calderón Hinojosa, quien se ha negado a escuchar las voces de las víctimas inocentes, de las madres, padres y demás familiares y amigos de los que han sido muertos en esta guerra inicua, por parejo los censuró por lo que considera un “ataque político” al gobierno federal y a las Fuerzas Armadas por su lucha anticrimen y demandó que la condena y el “ya basta” colectivo y nacional sea en contra de los criminales, a quienes sí se debe frenar, y no hacia quienes los combaten.


Mientras tanto, en conferencia de prensa conjunta con el gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre, la flamante procuradora general de la República, Marisela Morales y el secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, tuvieron que admitir que ya son al menos 116 los cadáveres que han sido encontrados en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando.


Menos mal que reafirmaron que el Gobierno federal no se retirará de esta entidad hasta someter y castigar a los delincuentes y la red de complicidades, que apuntan las investigaciones hacia el cártel de los Zetas. Lo mismo dijeron, el año pasado, cuando localizaron en el mismo municipio 72 cadáveres masacrados de inmigrantes centroamericanos.


Lo nuevo ahora es que admiten que ante la vulneración de la seguridad pública en Tamaulipas, los gobiernos federal y estatal acordaron reforzar el despliegue militar y de efectivos militares en la zona hasta detener a los responsables del “deleznable” multihomicidio.


No obstante que desde hace más de una año se tiene la certeza de los asaltos a los autobuses de pasajeros, donde sujetos armados bajan a los pasajeros varones seleccionados, es hasta ahora cuando los funcionarios informan “que por instrucciones del Ejecutivo federal” se reforzará y llevará a cabo un operativo permanente en las carreteras de esa región del país, que se suman a las acciones de monitoreo realizadas por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para evitar el secuestro de pasajeros.


Desde luego que no son “tiempos de titubeos”, hoy más que nunca existe la necesidad de profundizar la lucha contra el crimen, con inteligencia policíaca y militar. De otra manera continuará el fracaso. Sino al tiempo.

jueves, 7 de abril de 2011

Cortedad de miradas.



Varias personas muy apreciadas y otras que no me merecen ningún respeto han estado insistiendo en las bondades que hubiera representado la alianza PAN-PRD en el estado de México, para derrotar al PRI. Lo que no nos han explicado es por qué derrotar al PRI engordándole el caldo al menguado PAN.

Las recientes revelaciones de Wikileaks en La Jornada demuestran que PRI y PAN desde antes de la elección de 2006 (yo diría que desde el gobierno de Salinas de Gortari) son lo mismo. Una cosa fue que buena parte de los gobernadores priístas estuviera en contra de Roberto Madrazo y otra que hubieran dejado de ser priístas. Y si algunos de esos gobernadores apoyaron a Calderón fue por algo muy concreto: que no los disciplinara y pudieran hacer en sus estados lo que les viniera en gana. Y así ocurrió. Los primeros beneficiarios de su alianza con el PAN fueron Ulises Ruiz (de Oaxaca) y Mario Marín (de Puebla), para sólo poner dos ejemplos sobresalientes.

López Obrador ha dicho repetidas veces que PRI y PAN son lo mismo. Y, lamentablemente para sus detractores, tiene razón. Desde que Salinas de Gortari atrajo al PAN haciéndolo su socio y cómplice para modificar la Constitución en favor de la Iglesia católica, de las empresas trasnacionales, de la privatización bancaria y de decenas de empresas públicas, las reformas sobre la tierra del artículo 27, etcétera, lo que quedó claro para cualquier observador con buena vista fue que tanto el partido del entonces gobernante, al que le cambió hasta la ideología, como el blanquiazul, seguían el mismo modelo y coincidían en las mismas políticas. Tal mimetismo entre ambos partidos se pudo comprobar varias veces y, sobre todo, después cuando las legislaturas locales con predominio priísta votaron, por ejemplo, en contra de la despenalización del aborto.

Lo que hizo Salinas de Gortari fue consolidar el nuevo régimen tecnocrático-neoliberal y la inserción subordinada de México a la globalización económica hegemonizada por Estados Unidos y las más grandes empresas que controlan la economía mundial. Neopriístas y neopanistas (éstos también nuevos porque son diferentes a los doctrinarios de antes de 1976) comparten la misma mesa y la amistad con los mismos invitados a la cena cuyo menú es el reparto de las riquezas nacionales. Sobra decir que entre los invitados ocupan lugares de honor los gobernantes de Estados Unidos, igual se trate de los Bush, los Clinton y Obama, que de los grandes intereses económicos de ese país.

Con los priístas salinistas y zedillistas y con los panistas foxistas y calderonistas las condiciones de los mega-millonarios mejoraron considerablemente, además de aumentar en número, la Iglesia católica adquirió más fuerza y ahora tiene más influencia que hace 30 años. La desnacionalización del país vive un proceso creciente y el Estado ha dejado de regular la economía en favor de la nación y de ciertas condiciones de la mayoría de la población. Por si no fuera suficiente, los mexicanos nunca habíamos vivido una etapa de inseguridad, impunidad y corrupción como la que padecemos ahora, y de esta última tampoco se escapan muchos perredistas que gobiernan o han gobernado, incluso en el nivel municipal.

Algunos de mis amigos perredistas nos quieren convencer de que la consulta y la encuesta en el estado de México fue algo así como un mandato que debería respetarse. Lo que no nos han explicado es por qué se promovieron la consulta y la encuesta para que el PRD se aliara con el PAN y por qué este partido, que tanto atacó al PRD en la elección de 2006 es mejor que el PRI que hizo lo mismo en 1988. Son, para decirlo con pocas palabras, simplistas; tanto como quienes a estas alturas apoyan a Kadafi porque la oposición al dictador ha sido aprovechada, si no auspiciada, por las potencias imperialistas con la intención de repetir, guardando proporciones, el modelo de Afganistán: poner en Libia a un Karzai conveniente. El asunto en Libia, salvo la mejor opinión de expertos, es que tanto Kadafi como la intromisión armada y política de los países imperialistas son contrarios a los intereses de esa nación y de su población mayoritaria. En México, otra vez guardando proporciones, es lo mismo: PAN y PRI son contrarios a los intereses de esta nación y de su población mayoritaria.

Hay, como en tiempos de López Portillo, una disputa por la nación (Cordera y Tello), entre los que piensan en el modelo estatista y los neoliberales que quieren un Estado poco o nada interventor y mucho menos regulador de la economía. La pugna no es entre PRI y PAN, ni siquiera entre éstos y los chuchos calderonizados. Es entre dos modelos de desarrollo, el que defienden, aunque no lo quieran aceptar abiertamente, Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador (cada uno con sus aliados), y el de los neoliberales bajo los colores que sean, pues éstos no hacen la diferencia.

Es lamentable la cortedad de miras de mis amigos y conocidos que todavía insisten en la validez y pertinencia de la consulta aliancista. La estrategia a seguir no es ni debiera ser la politiquería de alcoba o en torno a una mesa bien servida con o sin los representantes de Estados Unidos (documentada por Wikileaks), sino con el pueblo y los movimientos sociales que, a pesar de la ausencia de dirección política, perseveran en su oposición aunque no los vean ni los oigan. La estrategia a seguir no pasa por alianzas tácticas (que no estratégicas) y coyunturales, sino por la consistencia entre lo que se dice y lo que se hace en un esquema de oposición a lo existente y de construcción de un nuevo país, más justo, menos desigual, menos corrupto y más independiente.

Los mexicanos, aunque no lo revelen las encuestas, ya estamos hartos de que sólo les interesemos a los partidos para votar; queremos resultados, queremos cambios sustanciales, queremos volver a sentirnos orgullosos de nuestro país como nación soberana y próspera, y no más en la pendiente negativa a que nos han llevado priístas y panistas, y perredistas de nombre pero no de convicción. Como dijera muy justificadamente Javier Sicilia, "estamos hasta la madre", y cada vez seremos más los inconformes.

jueves, 31 de marzo de 2011

Derecho a la vida.





“Que el fraude electoral jamás se olvide”


Imposible guardar silencio ante la barbarie. Con un sentido abrazo a Javier Sicilia por el brutal asesinato de su hijo, me sumo a los millones de seres humanos que exigimos se detenga esta absurda guerra a que nos ha sometido la insensatez de Felipe Calderón. No más sangre. No más combate al crimen con más crimen. No más zozobra en las familias y en las comunidades. No más fraudes a la voluntad ciudadana impuestos por la sinrazón y el empecinamiento en proteger privilegios criminales.

Los panistas se rasgan las vestiduras para negar a la mujer el derecho a decidir sobre sus cuerpos, protegiendo el derecho a la vida desde la concepción, pero negándolo a partir del parto. En su oscurantismo pretenden instaurar y perpetuar el Valle de Lágrimas de este mundo y remitir el anhelo a la felicidad para ser cumplido después de la muerte. Se niega el derecho a la vida cuando se condena a la pobreza y al hambre. Se niega el derecho a la vida cuando se impone la violencia como instrumento de combate a la violencia. Se niega el derecho a la vida cuando se coloca a los jóvenes en condición desesperada sin oportunidades de educación y de empleo. El que es criminal por antonomasia, que le roba a la gente la facultad de decidir sobre su destino, está inhabilitado para convocar a la paz. Ya es hora de que Calderón y los panistas se retiren a sus monasterios a nadar entre sus lágrimas para que no tengan que hacer nuevos fraudes en su otra vida.


Cuánta ignominia hace falta para que, de una vez por todas, nos decidamos a salir a la calle para exigir paz y seguridad. Parece que ya no mucha, al grado que los señores de la radio y la televisión optaron por bajarle el perfil informativo a la violencia cotidiana. Les fue funcional el amarillismo en tanto que provocó el pánico en la población; ahora que el pánico amenaza con convertirse en protesta generalizada, optan por el silencio. La manipulación informativa siempre al servicio de los poderosos.


Le quedan veinte meses de vida al régimen espurio e insiste en mantener el mismo esquema de estupidez que lo ha caracterizado. No sólo no se atiende a la demanda popular de cambio de política sino que se agudiza el empecinamiento. Más recursos para la violencia y más afectaciones al bienestar: carestía, destrucción, violación a los derechos humanos, reforma laboral hambreadora, corrupción sin límite y, en resumen, mayor sufrimiento en la población. ¡No puede ser, carajo!


Me duele reconocer que este maravilloso pueblo mexicano, que ha sido capaz de romper las cadenas de la opresión, esté hoy tan influido por la manipulación mediática. Que no hayamos sido capaces de hacer respetar la voluntad mayoritaria y que tengamos que realizar una labor titánica para vencer a la mentira de la propaganda gubernamental. Que todavía haya muchos que optan por la resignación en vez de esforzarse por la transformación; esta es la realidad y con ella tendremos que funcionar para transformarla. Me entusiasma el hecho de que la convocatoria para la regeneración del país va ganando adeptos y anotándose triunfos, aún en las peores condiciones de la traición y la claudicación de los que medran con las expectativas de la gente.


En el Estado de México se está gestando un ariete del cambio afirmativo. En la entidad más poblada del país se vislumbra un primer triunfo de la coherencia personificada en Andrés Manuel López Obrador, con la propuesta política del Nuevo Proyecto de Nación y la candidatura unificadora de Alejandro Encinas, en contienda electoral contra el escogido por el Opus Dei y contra el dilecto del Yunque, bajo las sotanas de Onésimo Cepeda, el del PRI, y de Sandoval Iñiguez, el del PAN. Los pusilánimes aliancistas, inspirados en las frustraciones de Calderón y en las delicias del erario a su disposición, se quedaron colgados de la brocha. La lucha será de la izquierda unida contra la derecha dividida. Llevamos las de ganar.


Que no quede en vacío la pena de familiares y amigos de las víctimas del crimen. Que el asesinato de Sicilia nos alimente del coraje necesario para actuar para que todos recuperemos los espacios que nos están robando impunemente. Que los jóvenes sumen su energía creadora a la tarea de garantizar su futuro en paz y bienestar. Hoy por hoy la opción está en la política digna y honesta, ejerzámosla con decisión.

sábado, 26 de marzo de 2011

¿Que busca occidente en Libia?.



Hace una semana, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 1973 que autorizaba a los Estados Miembros “interesados” a “utilizar todas las medidas necesarias, [...] excluyendo el uso de una fuerza de ocupación extranjera de cualquier clase en cualquier parte del territorio libio” para “para proteger a los civiles”.

Esta resolución en la práctica a supuesto el inicio de una serie de operaciones aéreas llevadas a cabo por la OTAN con el apoyo testimonial del algunos países de la Liga Árabe, concretamente 4 aviones cataríes y 12 aeronaves enviadas por EAU según se ha sabido hoy mismo.

Se trata de una operación de envergadura, que ha supuesto el despliegue de un importante número de aviones y de buques militares y por lo tanto, cabe suponer que la intervención militar en Liba costará mucho dinero a los países que la están llevando a cabo.

Se hace difícil pensar que estados como los que encabezan esta operación, que no han tenido reparo en causar numerosas muertes de civiles en sus acciones militares de esta última década, especialmente las guerras de Irak y Afganistán, estén dispuestos ahora a movilizar a sus ejércitos con el único fin de acabar con los asesinatos de inocentes civiles a manos del régimen de Gadafi.

Más aún si tenemos en cuenta que esta circunstancia no está preocupando ni a la ONU ni a los estados occidentales en otros conflictos como el de Siria, Yemen o Bahréin, que están costando la vida a un número importante de civiles en una situación muy similar de la que llevó a Libia a la guerra civil en la que, a todas luces, se encuentra en la actualidad.

Todo esto por no mencionar toda una serie de conflictos que desangran a buena parte del continente africano, o lo han hecho en los últimos años, ante los cuales la ONU y las potencias occidentales han mostrado su más absoluta indiferencia. Véase las guerras del Congo -en las que se habla de hasta tres millones de muertos[1] según las fuentes que se consulten- o Somalia ante las que más bien las empresas occidentales han sabido sacar buen provecho del caos para expoliar todos los recursos naturales que han podido.

Más incoherente resulta toda la operación si tenemos en cuenta que se está realizando con el apoyo de la Liga Árabe, organización a la que pertenecen estados como Arabia Saudí o los propios Yemen y Siria que, como hemos dicho, en las últimas fechas vienen ejerciendo una represión cruenta contra sus pueblos, de la misma forma que lo hizo y lo sigue haciendo Gadafi.

Es lógico pensar pues en un interés más allá de la salvaguarda de los derechos humanos por parte de los estados occidentales que han emprendido esta aventura. Si bien las reservas pretrolíferas y de gas libias no son demasiado significativas en comparación con las de Irak, Irán o Arabia Saudí, se hace inevitable pensar en un interés por introducir a las multinacionales occidentales en el negocio de la explotación de estos recursos, monopolizados en la actualidad por el estado libio.

Por otra parte, fuera de los intereses puramente económicos, el conflicto está causando una inestabilidad evidente en una región que ya venía siendo azotada por las revueltas en los países vecinos de Túnez y Egipto y que se encuentra a pocos kilómetros de los países mediterráneos de la UE.

Incoherente línea de actuación

La reacción occidental ante estos conflictos ha carecido de una línea de actuación coherente. Con la revuelta en Túnez, los gobiernos occidentales se mostraron verdaderamente desorientados y no acertaron más que a pedir calma a ambas partes en conflicto. Con la lección aprendida tras la caída de Ben Alí, en Egipto los gobierno europeos y especialmente el americano pidieron a su aliado histórico, el dictador Mubarak, que abandonase el país, tras lo cual el régimen quedó herido de muerte y a mereced del pueblo que exigía su fin en las calles.

Tras el contagio de la crisis a Libia, Occidente se posicionó decididamente con los rebeldes, posiblemente esperando una pronta salida del poder de Gadafi, pero al contrario de lo ocurrido en Egipto y en Túnez, la revuelta no concluyó con la salida del dictador y la asunción del poder por parte del ejército. El conflicto se volvió más complejo hasta derivar en una guerra civil ante la cual Occidente volvió a bloquearse inicialmente.

Con el devenir del conflicto claramente a favor de Gadafi, que ya había sido condenado públicamente por los principales gobiernos occidentales y por la propia ONU -en su resolución 1970-, los gobiernos de Francia y Reino Unido idearon la zona de exclusión aérea como solución de emergencia. Ante la imposibilidad de que Rusia y China aceptaran una invasión terrestre en estas circunstancias, el resto de estados del Consejo de Seguridad de la ONU, consiguieron hacerles ver la razonabilidad de esta propuesta intermedia.

Riego de estancamiento

Tras una semana de bombardeos parece que la ofensiva de Gadafi, que se encontraba cerca de la batalla final, se ha frenado. Pero la balanza sigue estando claramente a favor del coronel, pues aun habiendo tenido que renunciar a su aparato aéreo, sigue teniendo una abismal superioridad en artillería y vehículos blindados ante unas desorganizadas milicias rebeldes que apenas sí cuentan con armamento.

En esta situación el riesgo de que la situación se estanque y degenere en un conflicto de larga duración toma fuerza. La OTAN que, según declaró su secretario general Anders Fogh Rasmussen, asumirá oficialmente el mando de las operaciones, es consciente de los peligros que entraña una guerra larga en un país como Libia, y más teniendo en cuenta los antecedentes de Irak y Afganistán. El islamismo radical sabe aprovechar estas circunstancias y lo último que necesita Occidente es un foco de insurgencia en pleno Mediterráneo.

Por este motivo, no es descartable, que si la situación no mejora con el paso de las semanas, la ONU se vea obligada a dar vía libre a una invasión terrestre mediante una resolución menos restrictiva que la 1973, aunque las potencias occidentales deberán superar el escollo de la oposición de Rusia y China de alguna forma. Lo más probable es que todas las potencias salgan beneficiadas.

Futuro incierto para los libios

El futuro para el pueblo libio es, en cualquier caso oscuro. La peor de las posibilidades, sin duda, es la victoria de Gadafi. Aunque el régimen quedaría tocado y aislado internacionalmente, no sería la primera dictadura que saliese de una situación similar. Si el régimen franquista pudo sobrevivir tras la II Guerra Mundial perfectamente podría hacerlo cualquier otro en una situación de aislamiento internacional.

Por otro lado, la opción que se antoja más probable es que la coalición internacional termine por destruir el régimen de la “Yamahiriya”, pero luego qué. Poco se sabe ciertamente de los rebeldes libios más allá de que son una masa heterogénea. Se supone que al frente de la nueva administración se han situado viejos cargos del régimen que han dado la espalda a Gadafi, pero poco se conoce de sus intenciones más allá de que enarbolan la bandera de la antigua monarquía. ¿Sólo un símbolo o una declaración de intenciones?

De lo que no cabe duda es de que, si la intervención de las potencias internacionales acabase derrocando a Gadafi, el pueblo libio tendría hipotecado su futuro a Occidente. Una vez más.